Lapatilla agosto 12 2026, 8:52 amPosteado en: Actualidad, InternacionalesCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Las labores de los binomios del comando de ingenieros han sido fundamentales para el rescate de personas. Foto: Ejército Nacional. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos No necesitan entender las palabras que acompañan una emergencia. Basta una señal de su guía para comenzar. Entonces, el juego queda atrás y aparece el entrenamiento: el olfato se agudiza, los pasos se vuelven precisos y cada movimiento adquiere un propósito. Por Revista Cambio Cada uno tiene una especialidad, pero todos comparten una misma misión. Nala2, Polo4 y Perla4 están especializados en búsqueda y rescate, mientras que Júpiter y Urbi trabajan en rastro específico. Detrás de cada perro hay un soldado que conoce sus señales, sus tiempos y esas pequeñas costumbres que, después de cientos de horas de trabajo, terminan convirtiéndose en una conexión que va más allá del entrenamiento. Nala2, una labradora desplegada en Quibdó, tiene una particularidad que refleja esa conexión con su guía: reconoce su voz incluso entre varias personas. En medio del ruido, los movimientos y la confusión, esa voz conocida es suficiente para que vuelva a concentrarse y continúe con aquello para lo que fue entrenada. Polo4 y Perla4 también son labradores especializados en búsqueda y rescate. Uno, de pelaje claro, y la otra, de pelaje oscuro, forman parte de los equipos preparados para localizar personas cuando las condiciones del terreno dificultan la búsqueda. El olfato de los perros rescati
Fuente: La Patilla — Ver nota original