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Trump se niega a cerrar el país y sigue recomendando hidroxicloroquina, pese a estudios de COVID-19

Y la sede la fase final de la ACB es...

El mandatario amenazó con suspender la autoridad de los gobernadores si no lo permiten y acabó su intervención diciendo: “EE. UU. necesita más rezos, no menos”

El presidente autorizó que las iglesias reabran y lanzó amenazas a gobernadores que no lo permitan. Las muertes por coronavirus en EE. UU. superan las 95.000.

En una rueda de prensa, Donald Trump anunció la designación como “lugares esenciales” de las iglesias, sinagogas y mezquitas, por lo que a nivel federal pasan a ser considerados cruciales para el país en el marco de la pandemia, una categoría en la que también han entrado hospitales o fábricas de alimentos.

“Algunos gobernadores han considerado que las tiendas de licores o las clínicas de aborto son esenciales, pero dejaron fuera las iglesias. Eso no está bien, así que hoy corrijo esa injusticia y urjo a los gobernadores a que permitan su apertura ahora mismo”, declaró Trump.

El mandatario amenazó con suspender la autoridad de los gobernadores si no lo permiten y acabó su intervención diciendo: “EE. UU. necesita más rezos, no menos”.

Trump indicó que pronto los gubernamentales Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) darán más información sobre las recomendaciones a seguir.

A pesar de las amenazas del presidente, son las autoridades de los estados y los condados quienes tienen potestad para decidir si reanudan o no la actividad económica y social de una zona.

En marzo, Trump tenía la idea de que sería posible reabrir EE. UU. para el Domingo de Pascual, el 12 de abril, y que podría ver “iglesias llenas” de gente, pero luego tuvo que admitir que no era posible por el coronavirus SARS-CoV-2.

Sin embargo, sin importarle la alerta de una posible segunda ola, aseveró: “No vamos a cerrar el país. Vamos a apagar los fuegos. Podría ser una chispa o una llama, vamos a apagarlo, pero no estamos cerrando nuestro país”.

Esta postura ha sido un inamovible casi al mismo nivel que su recomendación de la hidroxicloroquina  como tratamiento contra el COVID-19, incluso hasta el punto de estar tomándola.

Pero otro estudio, esta vez de la revista The Lancet sobre 15 mil pacientes tratados con la cloroquina e hidroxicloroquina, señala que no solo presentaron una mayor tasa de mortalidad, sino que también se asociaron independientemente con un mayor riesgo de nueva arritmia ventricular durante la hospitalización.

Los enfermos son de más de 600 hospitales.

La cloroquina es un fármaco antipalúdico y su análogo, la hidroxicloroquina, se utiliza para tratar enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis; este último ha aparecido en los medios en los últimos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que se lo tomaba de manera preventiva.

La cloroquina y la hidroxicloroquina tienen un buen perfil de seguridad como tratamientos para las condiciones específicas ya constatadas -como lupus- y los resultados ahora publicados no implican que los pacientes deban dejar de tomar estos medicamentos si se recetan para condiciones aprobadas, advierte un comunicado de The Lancet.